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Curiosamente, Blake tenía el mismo problema con Weis, sólo que, a diferencia de él, no era hombre dado a tragarse las cosas en silencio. Jackie Garner y uno de los Fulci aún estaban apeándose del cuatro por cuatro, y el Detective se había arrodillado junto al hombre caído. Había criaturas nadando en estanques con una concepción moral más compleja que la de los Fulci. Y allí de nuevo sintió el extraño calor que regresaba, disfraz halloween mujer de adentro para afuera a la carne de la muchacha. Pasó tres cuartos de hora masajeándole los muslos acaramelados y duros con pelitos claros que refractaban la luz del taller. Sintió un golpe de sangre caliente entre las piernas, se miró erecto, adolorido por las ganas de frotarse entero con ella sobre la mesa del taller. He aquí, Señor, que he entregado a mi esclava Agar y le he dicho a mi marido: «Ya ves que Jehová me ha hecho estéril, ruégote que tomes a mi sierva, quizás tendré hijos de ella».

Querido amigo si no vuelves a saber de mí, he dejado en la maltrecha estación todas mis cosas, ve a mi casa y dile a Nilka que la quiero. Todavía quedaban cadáveres flotando por las aguas del río que la corriente había arrastrado a las afueras del pueblo, cadáveres que nadie había querido ir a recoger y que estaban creando pestilencias. Arno preguntó si necesitaría un abogado, pero el inspector respondió que no lo creía. Cuando los dos agentes se marcharon, Arno apareció junto a él. No llamó a ninguna funeraria, sino que fue él mismo al cuartucho de destilar savias y limpió su mesa de trabajo, donde trasladó el cadáver ya rígido de la Nana. Era una bala de punta sólida, de modo que no se expandía en el momento del impacto, sino que traspasaba. Creo que está usted un poco equivocada con respecto a la familia soberana de Mónaco. Usted sabe muy bien lo que a mí me preocupa.

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